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martes, 20 de julio de 2010

CORTOS PENSAMIENTOS DE LARGO ANDAR



Daniel Scott

"De su pluma no saldrá sino lo que dignifica y embellece la vida,
aunque la procesión vaya por dentro"
Carlos Cesar Rodríguez

Se me pasó por alto que aquella tarde gris cuando vagué bajo los finos hilos de la lluvia era 18 de abril. Mi historia, algunos casos que recordar no quiero" Antonio Machado.


Estamos tan mal habituados a ver lo cercano que se nos escapa de la mirada las bellezas que danzan alegres en el infinito.
¡Que domingo tan claro y luminoso! la atmósfera parecía un vasto diamante. El Pariapán vestía su mejor verdor, el cielo nunca había sido tan azul ni se había engalanado con el blanco manto real de las nubes. Aun los prosaicos edificios en construcción parecen bellas y elaboradas artesanías a la diáfana luz del sol. ¡Caudal dominical que rebosa la copa de mi espíritu!
¡El imperio del disparate y de la locura! ¡El triunfo del revés sobre el derecho!
Yo, que hace mucho tiempo atrás supe de andares en las llanuras, solía elevar la mirada a los cielos nocturnos y descubrir el kilate y valor exacto de la luna y de los luceros de la noche. Los sonidos llegaban a tus oídos con sabor a leyendas indígenas. Todavía corren por mis arterias espirituales el mugir de las vacas, el canto del que ordeña al despuntar el alba y la visión de la quesera de troncos de morichal.

Mi alma quedo enredada y atrapada en la telaraña abandonada de una antigua canción de amor
Te quedaste allí, tendida y arcaica, como palabra carente de semántica. Se detuvo tu andar de significados y cesaron las alegrías del vivir. Sábanas de cristales rotos, lecho de amasijos metálicos. La devoción de la mirada se apagó al golpe de los huracanes humanos, y la rigidez de los labios que sonreían, el preludio de cenizas que lloró el atardecer.

No me gusta ese progreso que traducido al lenguaje de las grandes urbes de cemento vertical, tala árboles y no te deja ver las montañas ni los luceros de la noche.
Encadenados a la muerte del olvido, el relieve de nuestros nombres apenas se notan en fragmentos de poemas y canciones que yacen oxidados y tirados en una especie de tierra de nadie.
Te quedaste para siempre en tu primavera interrumpida del ayer que no vuelve, sin la placentera posibilidad de conocer las demás estaciones de la vida. Perpetuamente joven en la foto y el recuerdo, a nosotros en cambio se nos marchitan las flores en la mirada.
Gritos que son silencios entre la multitud, nuestros aullidos de lobos solitarios que merodean sobre calles sucias y bajo la luz neón, garras que desgarran la tela de la noche, echando por los suelos luceros y constelaciones. El fastidio de venir de ninguna parte e ir a ningún lado. Son tan solo altibajos de la vida...búscalos. Sálvalos.

Mujer que te sembraste en mi alma: mordí el fruto de tus labios, acaricie la fronda de tu cabellera, descubrí tu follaje... solo me quedó el eco intangible de los latidos apresurados de tu corazón, los recuerdos que se apagan como una vela en la oscuridad, el beso que la memoria dejó volar cual ave hacia las selvas incógnitas del olvido. Fuiste las mujeres que ame

En tu ausencia y en tu tristeza, solo puedo pedirte que sientas un abrazo de mi corazón al tuyo que salte las barreras de la distancia e incluso del olvido. Y mi alma será siempre un manantial inagotable de palabra agradable y versos sueltos aquí y allá.
Solo soy un ser humano que quiere hallarle sinceridad y belleza a la vida, a las cosas, a las personas. Esa sea quizá mi única utopia y desengaño.

Hay vidas que son la encarnación de un silencioso y solitario pedido de auxilio. Son personas difíciles de identificar pero están en todos lados. Ubícalos, ayúdalos, compadécete de ellos. Siembra jardines en los tales
A pesar de ciertos nubarrones, encuentro que la tarde es hermosa y luminosa. ¿es que estas riendo en alguna parte? por qué cuando ríes el mundo se ilumina.

No hay principios no hay valores. Con nuestras computadoras a cuesta estamos regresando a la moralidad de un paleolítico inferior.

lunes, 11 de enero de 2010

Un Año Nuevo



Por Daniel R Scott


Al hombre, no sé a partir de qué momento y por cuales razones, le dió por periodizar, clasificar el paso del tiempo o al tiempo como tal en varias y diversas etapas. Algunos se preguntan: ¿existen realmente esas creaciones producto de la mente humana? De lo que se trata es de dar coherencia y cierto orden al tiempo que pasa. Ese el meollo de la cuestión: dar sentido no solo al tiempo que transcurre incansable como las aguas del río, sino también de medir la evolución o involución del ser humano dentro de esos periodos. En cuanto a mí concierne, le atribuyo a estas cosas un valor simbólico, sobre todo cuando se trata de un año que comienza. Al hombre que piensa le gusta simbolizar las realidades de su entorno.El 2009 se marchó, se irá lejos, muy lejos, y de aquí a algun tiempo nadie lo recordará. Sucesos, buenos y malos, agrios y dulces, útiles e inútiles, lo caracterizaron. Un amigo mío me dijo: "El 2009 fue un año intelectual y sentimentalmente perdido." Una amiga trajo una nueva vida al mundo en las formas del recien nacido y una familia dió sepultura a la recia y dulce anciana que era ejemplo de jóvenes y no tan jóvenes. Algunos elevaron una copa en visperas de Año Nuevo por los proyectos culminados pero otros, sin cristalizar los suyos, elevaron solo suspiros. ¡Cuantas cosas y sentimientos caben en un año que pasa!Pero hoy, a las puertas de un año que comienza, debemos olvidarnos del año que pasó y, sobre todo, olvidarnos del pasado, que nos estanca en el presente y nos impide ver el porvenir. Olvidarnos del fracaso, porque mientras exista voluntad de lucha el futuro depara exitos. Olvidarnos de los éxitos, porque el éxito nos puede envanecer y adormecernos, de manera tal que nos impida cosechar nuevos logros.Utilicemos el viejo ejemplo o parábola del libro de doce páginas en blanco: Eso es este nuevo año que comienza. ¿Cómo lo escribirás? ¿Qué tipo de historias lo adornaran? ¿Decidirás pintar lagos, montañas, valles floridos donde brille el sol en sus mañanas? ¿Le colocarás luceros a sus noches? ¿Ocasos a sus atardeceres y aurora a sus amaneceres? De ti depende. Aún cuando nos cuesta entenderlo, es cuestión de actitud, de optimismo, de alegria y de aquellas otras cosas que, en fin, brotan del corazón humano y no de las circunstancias que invariablemente, siempre tendrán algo de malo. ¿Hay situaciones ideales? ¿Existe la felicidad plena en terminos objetivos? Lo dudo. Todo es cuestión de actitud. No miento si les digo que he visto como una mujer canta himnos cristianos dentro del rancho maloliente que le sirve de hogar, y hombres que lloran desconsolados en casas que parecen castillos de la nobleza. No miento, no.¿Qué tinta utilizarás, amigo mío, para escribir el libro llamado "El 2010"? Repito: ¿qué historias, cuentos e imágenes? Que tu vida, en el trascurrir de estos doce meses, sea preciosisima caligrafía que los coleccionistas admiren y adquieran.
Daniel Scott es estudiante de Derecho y referencista en en la Biblioteca Publica Central "Romulo Gallegos" de San Juan de los Morros

sábado, 24 de octubre de 2009

AMBAR




Máximo Alberto Rangel

Me explicaron hoy que el ámbar es resina vegetal -noble sustancia- que se forma en cientos y, tal vez, miles de de años, y se desliza como llanto y dolor sobre el tronco del árbol viejo, enfermo, herido de años y de vida…

— ¿Y de dónde, los insectos que en su interior se quedan?, pregunté.

— Ella, la esencia dulce, que asemeja miel, es quien los llama…Y ellos quedan allí atrapados para siempre, en la azucarada masa vegetal que ahora es su tumba.

Igual que nosotros los humanos -yo pensé- quienes tristes, solitarios, muchas veces cavamos fosas que llevan nombres de recuerdos, de miradas, de promesas, de sonrisas y hasta de inocentes fantasías…

¡Fatal atracción la que baja por el tronco herido!... Milenaria savia vegetal
que se convierte por sí misma en joya, en apreciada pieza de museo, con más valor, mientras más vidas haya petrificado en su esencia transparente y aúrea de vitrinas… ¡ Pero es bella!

Gran lección ésta de la vida-muerte encierra en sí cada pieza del ámbar misterioso y dulce que embellece y mata, sin poder considerarse asesino.

¡Tan diferente de otros! Hay dulzuras que matan; es verdad, pero hay quienes en sus pasos-huella van sembrando de aromas sanadores el camino.


Santo Domingo. República Dominicana, 19-11.98.
Revisión: Caracas, 15 oct. 2009.
Máximo Alberto Rangel es comunicador social y poeta

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Las Primeras Goteras



Daniel R Scott

Es ya de madrugada. En el silencio de las primeras horas de la mañana alcanzo a oír el cercano rumor de una lluvia que dentro de poco dejará caer sobre la teja vieja y rota sus vocales, consonante, sílabas y frases. Cae ya la lluvia y al instante se oye el característico sonido que mi duermevela intenta en vano ignorar: el de la rítmica e intermitente gotera que cae en algún rincón del cuarto. ¿Cuantas veces nos hemos trepado al techo para refaccionarla y ella sigue allí, incorregible? ¿Será que quiere decirme algo? Pero no importa. La imaginación se escapa de su claustro y juega y dialoga con el inanimado e impersonal mundo de las cosas que son, dándoles vida propia.
El goteo en su breve caída de la grieta del techo al piso se me antoja parábola o copia fiel del ser humano y de la brevedad de la vida. Cada una de esas gotas, la totalidad de ellas, me son también un conjunto de ideas, máximas, lugares, situaciones y personajes que llevo dentro de mí y debo dejar anotadas en la tinta y el papel.
La gotera de mi cuarto: Biblia, Credo, Proverbio...

II

¡Pues allí viene, veanlo! Cabalga cual un nuevo Quijote salido de la imaginación de algún Cervantes anónimo. Caballero hedonista y existencial. ¡Es el loco, el orate de esta época! Viene sin armas ni armaduras oxidadas, no le interesa nada. Viene predicando pasos, recitando el "Estoy Viviendo" en lugar del "Padrenuestro". Es el loco efímero de un solo día, la gota que desciende de la techumbre agrietada para morir aplastada en los suelos, el hijo bastardo de esa lluvia que viene y se va. Tiene algo que decir al mundo. Su mensaje es: "Estoy existiendo, no traigo credos ni respuestas". Si le preguntas cual es su prédica a la humanidad, desde lo alto del monte te responderá con voz de trueno: "Existo es mi prédica; el beso, la caricia y el oler de las flores la nueva religión"
Loco de la época, predicador de pisadas: tan solo vives antes de hundirte en la nada de nadie...

III

Muchacha hija del ebano, niña-mujer marginal y sin porvenir: ¿Por qué me dejaste saborear el oscuro y suave néctar de tus labios si luego desaparecerías dentro de una interminable noche de ausencias? En esa húmeda y silenciosa noche sin estrellas, ni lunas, ni porvenir de amaneceres, mi corazón se embriaga sorbiendo copas de tristezas y vaga dando traspié. ¿Por qué me dejaste pulsar las tensas cuerdas de tu piel oscura si luego mis dedos se extraviarían en el vacío infinito que dejó tu partida? Ahora de nada sirve mi talento de artista si ya no existes tú, instrumento musical de suaves contornos que ejercitó alguna vez mi inspiración y mi pasión

IV

A semejanza de otros años, hoy asomó su rostro nuevamente por la ventana: suave brisa vestida con los hilos invisibles de una lluvia que aún no cae pero que pronto caerá. Viejo amigo mío, mensajero que parece venir no de los cielos recónditos sino de las regiones más remotas de la memoria y de los recuerdos. Tu rostro que al acarició las palmas del jardín, me expía ahora por la ventana, invitándome a recordar lugares ya idos, caminándolos por las aceras y bajo las sombras de los árboles de la plaza.
Amigo que despliega ante mis ojos solitarios un álbum misterioso de escenas que ya las siento como viejas fotos en blanco y negro.

V

Odié (Dios lo sabe) la injusticia, y los injustos me brindaron su amistad; amé la paz, y el destino me hizo morar en la tienda de los violentos. Quise gritar, desgarrarme el alma, y tan solo pude gritar mi silencio (un silencio poblado de dolores) En lo profundo de mi ser quise huir, pero en mi huída no encontré caminos ni escondites. ¡Huir, correr, esconderme! Porque quienes me aman juegan a la injusticia; se ejercitan en la violencia quienes mi bien desean

VI

No, mi pequeño trozo de verdad, migaja de universo, no te amo, pero eso no significa que no te ame. No me pidas explicaciones ni coherencia, solo oye mis razones delirantes. Deja que me recree en tus profundos ojos verdes, en el espíritu que los anima; déjame acampar bajo sus muchos cielos de ánimos. Navegar en ellos en mi inspiración, sobre barquitos de tinta y papel; plasmar sobre el lienzo todas sus noches y sus días, cada una de sus cuatro estaciones

VII

Dime, ¿Por qué lo hiciste? Desarraigarte así ( con sonido de disparo y olores a pólvora) del jardín de la vida, tú, pequeña florecílla de grato aroma anterior a cualquier primavera. Es que ni flor eras, sino blanco y tierno capullo que recién abrías tus pétalos a la existencia. La alegría juvenil, esa dicha pura e infantil con presagios de mujer que chispeaba en tu semblante pícaro y jovial te abandonó (¿a donde se fue?) y solo quedó tu bello rostro congelado en los hielos de la muerte. Dime, ¿qué te hiciste? Tú, que me despediste aquella tarde, entregándome en la tinta y el papel un "espero que vuelvas en cualquier oportunidad".
Pero yo no regresaré y tu jamás volveras.
"En alguna parte, en la eternidad de Dios, esto también tendrá sentido" (Jean Samuelson)
Julio de 1995
Daniel Scott es estudiante de Derecho, trabaja en la Biblioteca Pública Central "Rómulo Gallegos" del Estado Guárico